Sociopsicoanalisis y sociocrítica por Annie Busssiere Gerard Mendel y Edmond Cros

, por Annie Bussière, Edmond Cros

Este artículo relaciona los estudios por Edmond Cros de un pasaje de Guzmán de Alfarache y del Periquillo sarniento con la tesis de Gérard Mendel presentada en la Révolte contre le père (1968) y Crise des générations (1969), examinando la variaciones que afectan la relación estructural de las figuras respectivas del padre y de la madre con arreglo a las circunstancias históricas. La pareja madre/padre constituye, en efecto para Annie Bussière una unidad semiótica insecable. Este enfoque permite observar que el ocaso de la figura del padre, que no se vislumbra en Guzmán de Alfarache, sí se vislumbra en la novela de Lizardi con la evocación del liberalismo que promueve la individualidad a expensas de los enlaces familiales y el desarrollo de la tecnología.

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Sociopsicoanálisis y sociocrítica : Gérard Mendel y Edmond Cros

Se trata en este artículo de comparar las posturas teóricas de Gerard Mendel y de Edmond Cros que se refieren al socioanálisis del inconsciente, y de señalar que el impacto de la Historia sobre el sujeto del inconsciente se nos aparece en las variaciones que afectan la relación estructural de las imagos respectivas de los padres en relación con las circunstancias históricas.
A partir de una doble crítica de las teorías de Freud y de Marcuse, Gerard Mendel pretende articular un núcleo genético antropomórfico, que se libre a la vez de la esfera biológico-animal y de la esfera sociohistórica apoyandándose esencialmente en la base freudiana modificada sin embargo por un anclaje socio-histórico.
El sujeto cultural de Edmond Cros es un espacio intra-psíquico de tres dimensiones que en realidad operan juntas : el consciente, el no consciente y el inconsciente. No existe la consciencia clara como tal ya que no puede librarse de las influncias conjugadas del inconsciente y del no consciente. Tampoco el inconsciente y el no consciente son entidades distintas por estar estrechamente imbricados el uno en el otro. ( es de notar que la expresion de sujeto cultural designa juntamente el conjunto de las tres instancias y el sujeto del no consciente). En cuanto adviene el sujeto en el mismo momento en que tiene acceso a lo simbólico, no deja de construirse y rectificar sus contornos, asimilando en palabras de Edmond Cros, «datos semiotico-ideológicos variados, heterogéneos y contradictorios encontrados en las diferentes prácticas e instituciones que atraviesa. La Historia se graba, por lo tanto, en la substancia del sujeto, en el seno mismo de las estructuras del sujeto del inconsciente. » Edmond Cros observa el funcionamiento del sujeto cultural en los productos culturales y más especialmente en los textos cilturales. Remito a sus análisis por una parte de un pasaje de Guzmán de Alfarache y por otra parte de El Periquillo Sarniento sugiriendo una perspectiva diferente de la suya en cuanto quisiera yo cuestionar las imágenes respectivas de la madre y del padre que en dichos textos se pueden observar sacando a luz la manera cómo el discurso del inconsciente integra datos semiótico-ideológicos.
El texto de Mateo Alemán deconstruye el mito de la Edad de Oro cuyas anteriores expresiones se han organizado en torno a dos modelos distintos y contradictorios. En el primero de estos modelos, se alaba la propiedad colectiva y la generosidad de la Tierra, que todo se lo da al hombre sin que éste tenga que granjeárselo por su trabajo. El secundo exalta las faenas agrícolas y la necesidad del trabajo para ganarse la vida. Los dos modelos descartan la actividad del comercio y la aventura marítima. Cros observa el proceso de deconstrucción del modelo en la misma materia discursiva del texto contemplado. Éste en efecto haca la apología del comercio y de la ganadería a expensas de la industria y de la ganadería : descarta la evocación tradicional de los donativos de la Tierra (miel, frutas silvestres) en provecho de los metales preciosos (« piedras de precio, oro plata y otros metales.») y por medio de una como censura hace desaparecer una parte importante de la realidad económica afirmando que « (la Tierra) nos da telas ». Es de notar tal ocultación en cuanto hace caso omiso del proceso de transformación material y de la actividad de un campo de producción que, en la época, es de una importancia esencial., precipitando en el nivel de lo no-dicho la industria y la agricultura, o sea la parte céntrica del mito original, cualquier que sea el modelo anterior.
Observamos de esta forma la articulación de unos intereses socio-económicos que impulsa el mecanismo de la represión : el discurso dominante de un sujeto transindividual abogando por el fomento del comercio y de la ganadería, discurso que podemos considerar como privativo del capitalismo mercantil, hace callar el discurso de otro sujeto transindividual que podría ser el medio ambiente de los reformistas, prefisiocratas, los cuales denuncian el estado pésimo del campo castillano debido precisamente a la ganadería y a los privilegios concedidos por la corona a la poderosa corporación de la Mesta. (La industria textil por su parte está afectada por la exportación a Flandes. de la mejor lana, la de los merinos ). Pero Mateo Alemán pertenece o ha pertenecido a los dos sujetos transindividuales : al primero por su ascendencia familial (por el lado de su madre) y por sus propias actividades y al segundo por su compromiso social (Véase su relación con el arbitrista Pérez de Herrera, padre de la reforma de la beneficencia en España). De manera que esta contradicción discursiva es una contradiccion interiorizada por y en un mismo sujeto cultural, lo cual impulsa un conflicto psíquico o sea un auténtico proceso de represión que justifica la perspectiva que estoy proponiendo, cuanto más que Cros nota que el discurso reprimido (de los reformistas) reaparece en el mismo texto a nivel del inconsciente. Si, en efecto, el mito de la Edad de oro convoca originalmente el pasado, en el texto de Alemán el mito resulta totalmente vuelto al revés ya que exalta la aventura marítima silenciando las faenas agrícolas o la cosecha de las frutas silvestres. Descartada pues del primer término en el texto de Mateo Alemán, la nostalgia del pasado vuelve a surgir en otra parte , o sea en una evocación de la muerte y del deseo de regreso al regazo da la tierra : (« Últimamente, ya después de fallecidos y hediondos, cuando no hay mujer, padre, hijo, pariente ni amigo que quiera sufrirnos y todos nos despiden, huyendo de nosotros, entonces nos ampara, recogiéndonos dentro de su propio vientre donde nos guarda en fiel depósito para volvernos a dar en vida nueva y eterna. »)
El tema del regreso al regazo materno señala el trabajo mortífero de la pulsión de muerte mientras que la expresión de « nos guarda en fiel depósito » que atañe al discurso jurídico del universo mercantil denuncia al sujeto transindividual correspondiente. Para expresarse el sujeto del inconsciente se plasma pues en el discurso mercantil. Resulta además que es el sema de la contradicción el que estructura juntamente el discurso del sujeto del inconsciente y el del sujeto cultural.Ya sabemos en efecto que la noción de conflicto psíquico que opera en la oposición entre la pulsión de muerte y la pulsión de vida rige el inconsciente freudiano. El discurso mercantil resulta por lo mismo asociado a la pulsión de vida por medio de la evocacción de la aventura marítima y el discurso reformador a la pulsión de muerte por medio de la regresión al regazo materno. Quisiera, en cuanto a mí, hacer hincapie en la coexistencia contradictoria en el seno del sujeto cultural de las imagos de la madre y del padre. Observo en el particular una presencia importante de la imago materna que ocupa casi la totalidad del espacio y que, de conformidad con el concepto de ambivalencia, se difracta asociada ya a la aventura marítima y por lo tanto al comercio y a la ganadería, ya a la nostalgia de la Tierra y al regreso al estado fetal. Peroo la aventura marítima supone un proceso dinámico conforme con la fase prefálica de emancipación del niño con arreglo a su madre. Ya interesado por el mundo exterior, éste está ansioso por actuar ; es la época del fort/da en la cual aprende a dominar sus afectos con arreglo a la presencia o la ausencia de la madre ; ya no sigue dominado por ella sino que él la domina a ella. Al contrario, el regreso al estado fetal en el seno de la Tierra/madre denuncia un fracaso en el desarrollo psíquico del sujeto ; remite a la fase arcáica del desarrollo psíquico en la que el niño considera a su madre ya como la que satisface todas sus necesidades, ya como la gran frustratoria que le inspira angustia y agresividad. Esta relación de fusión que perdura resulta mortífera ya que prohibe el acceso al estatuto de sujeto autónomo.. Lo notable en este caso es que está realizado en el sujeto del inconsciente el elemento morfogenético Actividad/pasividad que opera en el sujeto cultural.
Frente a esta imago materna sobredeterminada no podemos dejar de preguntar ¿ Pero dónde está el padre ? Sólo puede estar en el espacio de lo no-dicho, asociado al discurso reprimido prefisiocrata que aboga por la agricultura y la industria perceptible en la brecha abierta en la trama del texto. En este proceso se me aparece la transcripción del discurso mercantil dominante que descarta el valor del trabajo y del esfuerzo desvalorizando por lo mismo la imagen del Padre-social en provecho de la Madre –Naturaleza.
El Periquillo Sarniento nos permite apreciar la distancia que hay entre dos sujetos culturales : el primero que es el producto de la sociedad castellana del Siglo de oro, el otro a principios del siglo XIX, como producto de una sociedad mexicana colonial. Nos permite también observar la intricación, en el mismo seno de la estructura genética, de las dos dimensiones del inconsciente y del no consciente. De sintetizar brevemente en el análisis de Cros lo que me interesa en mi propia perspectiva, he de recordar que, para él, el texto de Fernández de Lizardi es esencialmente un testamento dirigido por un padre a su hijo en el que vienen expresados :

  • Unas concepciones económicas determinadas y la transcripción crítica de la situación colonial;
  • una estructura testamentaria ;
  • el tema problemático de las identificaciones a las imagos de los padres.
    El texto evoca un circuito económico de tipo colonial entre una colonia y su metrópoli (en este caso entre México y España).Denuncia la ilusión que provoca la abundancia de las riquezas naturales, especialmente de las minas de plata y oro, y aboga por un futuro de independencia económica con arreglo a la metrópoli que sólo se puede conseguir merced a la industria y al trabajo. Frente a la estructura colonial que mantiene al pueblo en la pasividad afirma que las colonias deben asumir su destino adquiriendo los instrumentos de la autonomía y de la acción. Edmond Cros relaciona la oposición conceptual Conquista del acto. Pasividad con la oposición Adquisición/Transmisión que opera en la crítica por El Periqillo sarniento del modelo hegemónico testamentario. Se trata para él de dos realizaciones de un mismo genotexto. El Periquillo en efecto propone un nuevo modelo de la práctica testamentaria que aprecia el valor del ser humano con arreglo a sus cualidades propias, sus méritos y su trabajo. Es la figura céntrica del Padre la que cuestiona la noción de herencia, de tal modo que el conflicto histórico socioeconómico y político se proyecta sobre el conflicto entre las dos figuras de los padres. El padre hace una severa crítica del comportamiento de la madre que satisface todos los deseos del niño sin pedirle nada de retorno mientras que debería fomentar sus capacidades para el trabajo y el esfuerzo para que él pueda granjearse su autonomía : « Ay ! Lágrimas de mi madre, vertidas por su culpa y por la mía. Si, a los principios, si en mi infancia, si cuando yo no era dueño de los resabios de mis pasiones, me hubiera corregido los primeros ímpetus de ellas, y no me hubiera lisonjeado con sus mimos, consentimientos y cariños, seguramente yo me hubiera acostumbrado a obedecerla y respetarla. » ( (Lizardi :115, apud Cros). Cros recurre en este punto al sociopsicoanálisis de Gérard Mendel para sacar a luz la interiorización por el narrador de las imagos de los padres y señalar la ambivalencia de la imago materna. Ésta en efecto fluctúa entre la Madre Buena que satisface todos los deseos y la Madre Mala toda poderosa que ahoga los esfuerzos del niño por lograr su autonomía.. Frente a la actitud arbitraria de la Madre arcáica, la función mediadora del padre fuerte, libre, benévolo que encarna el ideal del Yo es la única capaz de libertar al niño del dominio de la madre : « Sin embargo rara vez deja de servir de cierto freno la presencia del padre, pero, si éste muere , todo se acaba de perder. Roto el único dique que había, aunque débil se sale de caja el río de las pasiones… » (Lizardi :265, apud Cros). Cros asimila las minas de oro y plata de las Indias, en el espacio ideológico del texto a unos símbolos del poder de la Madre-Nturaleza y luego a unos instrumentos de dominación cuya herencia, por ser fuente de enajenación, es conveniente descartar con ayuda de la mediación del padre. Ésta es el producto terminal de una evolución transmitida por las Instituciones socioculturales por las cuales transitan los ideales liberales a principios del siglo XIX y las condiciones del desarrollo de la ciencia y de la tecnología.
    Me parece pertinente prolongar la lectura que hace Cros de los dos textos relacionándolos para sacar a luz la manera cómo las imagos respectivas de los padres, entonadas con las circunstancias socioeconómicas y políticas, se nos aparecen como realizaciones del elemento morfogenético Actividad/Pasividad, poniendo de relieve por lo mismo la articulación del sujeto del inconsciente con la Historia. En Guzmán de Alfarache la alabanza del comercio y de la ganadería transcribe el conflicto de interés entre el sector mercantil dominante y el sector prefisiocrata de los reformadores. El discurso dominante está asociado con la figura de la Madre-Naturaleza-Todo-Poderosa encarnada en las riquezas de las minas que afluyen desde América y reprime en lo no-dicho del texto la imagen del padre productor de las riquezas agrícolas e industriales. Por el contrario en El Periquillo sarniento se invierte toda la situacón de dominación. El elogio a la autonomía de la colonia con arreglo a la metrópoli transcribe el conflicto de interés que opera en los planes económico y político. Se trata de un discurso liberal que concierne el capitalismo industrial.. La figura céntrica es el padre y viene valorizada como ideal del yo mientras que la figura de la madre aociada a la metrópoli que engulle pasivamente las riquezas procedentes de las colonias está descartada como contra-modelo que corresponde con la Madre arcáica.
    En Le Conflit des générations (Mendel :1968) los análisis de Mendel conciernen el siglo XX (Véase supra) ; estriban en la idea de que el Poder de la Tecnología se identifica con la imago de la Madre arcáica, señalando por lo mismo el ocaso de la figura del padre. El sistema económico que le corresponde excluye en efecto todos los valores y más especialmente los valores del esfuerzo y del trabajo. Lo que impera hoy en día, es lo virtual improductivo del mercado y de la especulación desconectado de la realidad material, otras tantas características del capitalismo financiero.
    A partir de esta aserción hemos de regresar a la lectura « cruzada » de los dos textos contemplados ya que tenemos de esta forma tres puntos históricos de referencia que permiten trazar un proceso de evolución referente a las imagos de los padress y entonada con lo socioeconómico.

Digamos para concluir que :

  • la pareja padre-madre constituye una unidad semiótica insecable : aunque no viene mencionado en Guzmán de Alfarache, el padre sí está presente y las modalidades de la representación que lo conciernen ( en el espacio reprimido) constituyen el elemento dinámico del conflicto psíquico, luego de la morfogénesis.
  • Su ausencia del discurso expresado y su presencia correlativa en el discurso rechazado perceptible en el transfondo de la brecha de la trama textual reorganiza en torno a él una serie de evocaciones de las cuales participa él, luego, constitutivamente. En el discurso rechazado, la figura del padre, los campos de producción respectivos de la industria y de la agricultura así como el segundo modelo del mito (que consiste en granjearse por su trabajo los bienes de la tierra) comparten sigificativamente el mismo estatuto.
  • Este proceso implica que la figura del padre es suficientemente fuerte como para reconstituir su universo en el espacio sumergido del texto y actuar como la fuerza céntrica que provoca, por su resistencia el conflicto psíquico.
  • El Periquillo sarniento conforta la lectura que hago yo de este texto de Guzmán de Alfarache. En él en efecto está explicitamente descrito el proceso que estructura las representaciones de las dos imagos , obligatoriamente imbricadas la una en la otra. Es como la última pieza de un rompecabezas que confiere su significión al conjunto del entablado. En la evocación de la imago del padre sin embargo se barrunta el esbozo de un movimiento de decadencia que anuncia las alteraciones que la van a afectar a lo largo del sigloXX. Es interesante, desde este punto de vista, la crítica de la práctica testamentaria en El Periquillo sarniento tal como la analiza Cros. En efecto, poner esta práctica en tela de juicio lleva lógicamante a imaginar o a desear su abolición. El rechazo de la herencia y de la heredad implica la desconexión del sujeto de su anclaje familial y, más especialmente, su separación simbólica del padre, en provecho de la reivindicación de su individualidad, lo cual corresponde a la postura ideológica del liberalismo. La alteración correspondiente de la imago del Padre se vislumbra además en la manera cómo este padre, que se describe a sí mismo como un dique levantado contra las pasiones del hijo, llega a confesar que no ha podido librarse completamente de su mujer, una mujer presentada en otros pasajes del relato como el paradigma de la Madre arcáica : « Muy bueno y muy justo es que los hombres amen a sus mujeres y que les den gusto en todo cuanto no se oponga a la razón ; pero no que las contemplen tanto que por no disgustarlas, atropellen con la justicia, exponiéndose ellos y exponiendo a sus hijos a recoger los frutos de su imprudente cariño, como me sucedió a mí. » ( Lizardi 116, apud Cros ; el subrayado es de mí)
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  • Queda entonces por remitir a la relación que puede existir entre el desvanecimiento progresivo de esta imago y el desarrollo de la tecnología responsable en palabras de Gerard Mendel de esta evolución.

Referencias Bibliográficas

CROS, E. (1990) De l’engendrement des formes, Montpellier, C.E.R.S.
CROS, E. (1995) Le sujet culturel.Sociocritique et psychanalyse, Montpellier, C.E.R.S.
MENDEL, G., (1968) La révolte contre le père. Une introduction à la sociopsychanalyse, Paris, Payot
MENDEL , G (1969) La crise des générations.Etude sociopsychanalytique,, Paris, Éditions Payot.
MENDEL, G.,(1992) La société n’est pas une famille.De la psychanalyse à la sociopsychanalyse, Paris, Éditions La Découverte.
MENDEL, G. (1988, 3e édition)., La psychanalyse revisitée, Paris, Éditions La Découverte.